Archive for the Operaciones y cirugías Category

Un cerebro en mal estado…

Posted in Descomposición, Enfermedades extrañas, Malformaciones, Operaciones y cirugías with tags , , , on 5 mayo, 2012 by tanatopracticos

Fascitis necrotizante

Posted in Descomposición, Enfermedades extrañas, Operaciones y cirugías with tags , , on 2 diciembre, 2011 by tanatopracticos

La fascitis necrotizante es una infección aguda que se extiende por el tejido celular subcutáneo y la fascia, produciendo una rápida necrosis tisular, con grave afección del estado general.

Típicamente está causada por Streptococcus pyogenes, pero existen formas polimicrobianas con aislamiento de Peptostreptococcus y Bacteroides spp junto a otras especies de estreptococos y enterobacterias, que suelen cursar con menos toxicidad sistémica que las producidas por S. pyogenes. La gangrena de Fournier es una forma de fascitis necrosante de etiología polimicrobiana, que se inicia en el escroto y que se extiende por el periné y la pared abdominal.

En la foto anterior se trata de una mujer con fascitis necrotizante, una enfermedad que come carne. El cuadro muestra que incluso las encías y todo el lado izquierdo de su cara se han convertido en carne muerta y podrida.

Modificación Corporal

Posted in Body Art, Modificación Corporal, Mutilaciones, Operaciones y cirugías, Varios with tags , , , , on 21 agosto, 2011 by tanatopracticos

John Brian y la muerte derrotada

Posted in Animales, Mutilaciones, Operaciones y cirugías, Varios with tags , , , on 9 mayo, 2011 by tanatopracticos

HOLGUIN.- Un can de pelea fue dramático eje de esta historia. Animal diseñado genéticamente para combatir, el Stafford Chaire Terrier es, siempre, un arma terrible de afilados dientes y tremenda fuerza, una biomaquinaria para matar…
Cuando ataca su furia es inaudita. Los ojos inyectados de sangre, la boca llena de espuma y saliva gruesa…Nada entonces lo detiene. Clavará una y mil veces los colmillos, fijará como tenazas las mandíbulas. No dejará escapar la presa, hasta que esta sea una masa amorfa, triturada, desgarrada, muerta.

Generalmente, por instinto, no hace objeto de su ira al hombre. Pero si un día lo convierte en presa, muy pocos pueden contar sin mutilaciones la experiencia. Más, si su víctima es un niño y pequeño, escalofría tan solo el imaginarlo.
Eso ocurrió con el inquieto y vivaz John Brian Núñez Ramírez, de cuatro años, vecino del barrio de Punta Gorda, de la ciudad de Moa, capital de la minería niquelífera cubana, el 20 de enero último.
En tan terrible trance lo colocó una apetitosa guayaba, que pretendió alcanzar. No vio el inmenso peligro que acechaba en la cercanía del Guayabo. No lo conocía tampoco. Sus ojillos alegres e inocentes solamente miraban el fruto incitante. Pero…
AL FILO DE LA MUERTE
En estado sumamente comprometido para su vida, llegó al pediátrico provincial Octavio de la Concepción, de la ciudad de Holguín. Ya había recibido los auxilios iniciales en el hospital doctor Guillermo Luis Fernández Hernández-Baquero, de Moa. Una lucha sin cuartel por salvarle la vida había iniciado. Casi cinco meses pasados, el triunfo de la ciencia se convirtió en certeza. La muerte era derrotada.
“¡Yo tenía pelos! Un perro se los comió”, dijo juguetón a mi colega Lourdes Pichs, del semanario ¡Ahora!, John Brian unas horas antes de que lo retornaran a ese, el terruño de tierra rojiza que habita con sus padres.

CONTRA LA PARCA
La magnitud de las heridas, en particular el arrancamiento literal de gran parte del cuero cabelludo (que dejó al desnudo el cráneo en buena medida) y de parte del pabellón auricular derecho, planteó una situación inédita, máxime cuando no se localizó referente alguno en la literatura médica que permitiera orientarse.
Había que actuar con suma rapidez y precisión, experiencia y profesionalidad. Cada minuto era importante. Cráneo expuesto, mucha sangre perdida, la posibilidad de infecciones oportunistas, traumas físico grave y psicológico, así lo exigían.
Durante dos meses y días, la lucha se centró en preservarle la vida, amenazada al límite varias veces por sepsis, desnutrición y hepatitis séptica.
Para el doctor Luis Rodríguez, jefe de Terapia Intensiva, es “una experiencia única”, por la cantidad de tejido perdido por el niño, por las complicaciones del cuadro clínico.
Pero ya medianamente estabilizado, correspondió a los Caumatólogos entrar en acción. Cubrir el cráneo expuesto para impedir la necrosis ósea era el camino ante los especialistas Jorge Márquez y Jorge González.
La técnica quirúrgica aplicada, compleja y paciente para permitir la granulación del tejido, consistió en la apertura de multitud de pequeñas perforaciones y canales de comunicación entre ellos, para facilitar injertos de piel.
Cuatro sesiones quirúrgicas, en medio del delicado estado del niño, devinieron desafío.
Aún con una escasa granulación realizaron un primer intento exitoso con tejido del padre, que posibilitó crear las condiciones para el implante definitivo con piel de los muslos de John Brian, conseguido satisfactoriamente.
Entonces se respiró con alivio. La vida del niño estaba asegurada. EN CASA
John Brian es alegría. De nuevo el solecito del hogar. Vital, travieso, sin plena conciencia del drama por vivido, está de nuevo en casa. Un día sabrá aquilatar el inmenso esfuerzo realizado para preservarle la existencia, del amor de los trabajadores de los servicios de Terapia Intensiva y Caumatología, de las enormes preocupaciones generadas, del sufrimiento de mamá y papá. Ahora el sonríe y habla del “perro que le voló encima” con la inocencia de sus cuatro años. Él no sabe…Mientras, hechos similares pudieran repetirse.

Aborto inducido: decapitaciones e inyecciones letales

Posted in Abortos inducidos, Decapitaciones, Inyecciones letales, Operaciones y cirugías with tags , , , on 10 abril, 2011 by tanatopracticos

Un reportaje, realizado con cámara oculta por la televisión danesa, mostraba cómo el ginecólogo Morín aceptaba realizar un aborto de 30 semanas y explicaba a la madre el método que iba a utilizar: «Le ponemos un tóxico en el corazón que le produce la muerte inmediata. Cuesta 4.000 euros». Sin embargo, Morín pudo haber sido mucho más explícito al detallar los métodos que se utilizan.
Le cortan la cabeza
Un feto de 30 semanas casi ya es un bebé. Mide unos 28 centímetros, pesa 1,3 kilos. La piel es más gruesa y más rosada. Se produce un aumento de las conexiones entre las células nerviosas del cerebro.

A partir de este estadio, el desarrollo se centra en el crecimiento. Es más, casi todos los bebés que nacen en este periodo sobreviven con ayuda médica. Son puntualizaciones vitales. Detalles que vienen al caso porque, como explica el portavoz de la Asociación de Médicos Cristianos de Cataluña: «Con 30 semanas o más, para abortar hay que inducir al parto. El niño tiene que nacer».
Y desgrana los brutales procesos que se siguen. Básicamente dos. «Uno de ellos -explica- es el que se denomina «aborto de nacimiento parcial». Se le pone a la madre un gotero con oxitocina para provocar el parto. Al bebé se le suele poner también una inyección en la fontanela (hueso aún no formado del cráneo) con algún tipo de calmante, siempre barato porque en estas clínicas prima la rentabilidad económica, para que no se mueva el bebé, para que la madre no lo note. El parto prosigue su pasos y cuando sale la cabeza se decapita. Así, sin más». Otra variante apunta a que al sacar la cabeza se insertan unas tijeras en la región occipital del bebé, después se abren para agrandar el agujero. Se introduce un catéter en el orificio, a través del cual se vacía el cerebro por succión y finalmente se extrae la cabeza del útero… El doctor que explica todo el proceso se pregunta: «¿Qué diferencia hay entre este tipo de aborto y un infanticidio?»
La otra práctica a la que se refería Morín no es menos cruel. «Como en el caso anterior se provoca el parto. En un momento dado, por medio de una ecografía, se localiza un vaso sanguíneo del feto -casi nunca el corazón- y vía canal de parto le inyectan digoxina. Es un medicamento que se utiliza en personas mayores porque ayuda a que el corazón funcione mejor y controla las arritmias. Sin embargo, en un feto es letal. Una vez muerto, se extrae». En ocasiones -según explican los especialistas- el parto no evoluciona correctamente y entonces se suele practicar una cesárea, se extrae el feto y ya fuera se opta o por la decapitación o por la inyección letal.
La tercera forma de acabar con la vida de los fetos-bebé cuando el estado de gestación es muy avanzado son las inyecciones de prostaglandinas. Es esta una forma más reciente de practicar abortos, que se ha puesto bastante de moda. Utiliza unos potentes productos químicos que provocan fortísimas contracciones que hacen que el útero acabe expulsando al bebé. Las contracciones son tan intensas que se ha dado el caso de criaturas amputadas por su efecto. A veces, el bebé nace vivo -continúan relatando-. Se trata de una «complicación» en el argot abortista, que se soluciona siguiendo lo relatado en el primer y segundo caso.
La brutalidad de las clínicas no concluye con el aborto. Hay que deshacerse de un cuerpo humano de cierto tamaño. Entran en acción trituradoras e incineradoras o empresas especializadas en recoger y, en teoría, deshacerse de los restos. Aunque, como apuntan desde Médicos Cristianos, «tenemos la certidumbre (y pruebas) de que en muchas ocasiones los cadáveres acaban en laboratorios para fabricar productos cosméticos».

Mano derecha destrozada

Posted in Operaciones y cirugías, Varios with tags , on 31 marzo, 2011 by tanatopracticos

Cirugía en el ojo izquierdo y en la cara

Posted in Operaciones y cirugías, Varios with tags , on 30 marzo, 2011 by tanatopracticos